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La mejor manera de enseñar a tu perro

  • Foto del escritor: Sentit Caní
    Sentit Caní
  • 31 oct 2024
  • 6 min de lectura

Actualizado: 19 mar 2025

¡Hola perrunxs!

Hoy toca recordar qué es la educación en positivo y en qué se diferencia de los métodos tradicionales, que ya están obsoletos y no son nada recomendables.

Para diferenciar a los profesionales de métodos en positivo de los tradicionales, veréis que me refiero a los primeros como “educadores” y a los segundos como “adiestradores”. También veréis que prefiero usar la terminología “entrenar” o “educar” en vez de “adiestrar”, simplemente porque no me gusta la connotación que tiene este último verbo (ni a mí ni a muchos otros profesionales del mundo del perro a los que nos preocupa su bienestar). No creo que haya que “domar” a ningún perro sino más bien “enseñarle” a convivir con nosotros.


Entrenar es el proceso de enseñar habilidades o comportamientos. Se aplica a humanos, perros, gatos y otros animales. Entrenar un perro incluye enseñarle a responder a una señal verbal o visual (órdenes/comandos en la vieja terminología). Educar a un perro incluye ayudarle a que aprenda a gestionar la vida en situaciones estresantes para él.


Un perro puede ser obediente pero tener aún un problema de comportamiento. Los problemas de comportamiento no se arreglan con obediencia, hay que mirar la raíz del problema y tratar la causa, no sólo los síntomas. Es necesario un enfoque holístico, pues vas a ayudar a tu perro a aprender a gestionar una emoción.


El aprendizaje se puede definir como “cualquier cambio permanente en la respuesta que ocurre como resultado de la experiencia”. No obstante, no todos los cambios en el comportamiento se deben al aprendizaje. Algunos se deben a un cambio en la motivación, por ejemplo beber agua cuando tienes sed.


La psicología conductista nos enseña que el comportamiento se controla por sus consecuencias. Si las consecuencias son buenas (premiamos al perro algo que queremos que vuelva a hacer) es más probable que este comportamiento se repita, y al revés, si las consecuencias son malas (quitamos los premios o ignoramos cuando el perro hace algo que no nos gusta) es menos probable que se repita.


Por definición, la educación en positivo consiste en métodos de entrenamiento basados en el refuerzo positivo. Un refuerzo puede ser cualquier cosa que motive al perro: la voz, comida, juego, atención, mimos, ir a pasear, subir al sofá, etc. Igual que nosotros, los perros aprenden mejor cuando sus logros son reforzados. Premiar al perro mantiene una motivación externa y contribuye al vínculo. De forma contraria, decir siempre a tu perro que lo que ha hecho está mal le desmotivará y le frustrará.


Imagina que has suspendido un examen. ¿Te ayudaría que el profesor te gritara y pegara? Un buen profesor te ayudaría a prepararte mejor para la próxima vez, intentaría mejorar sus métodos de enseñanza y te animaría a que te sigas esforzando. Pues nosotros somos los profesores de nuestros perros. La próxima vez que tu perro haga algo que no te gusta, pregúntate cómo puedes ayudarle a que lo haga bien la próxima vez.


Es importante recordar que nadie hace nada gratis, ni siquiera nuestros perros. Sin embargo, no siempre debemos educarlos usando premios. Aunque las recompensas ayudan a que aprendan cosas nuevas, no todas sus acciones requieren un refuerzo. Es fundamental que el perro entienda que algunas cosas forman parte de su rutina, sin necesidad de una recompensa cada vez.


Para lograr un aprendizaje significativo, es más efectivo fomentar su cooperación y autonomía que depender del castigo o de recompensas inmediatas, que no dejan de ser métodos de control. Así, promovemos su motivación interna y evitamos que el perro espere un premio siempre que realice una tarea. Esto puede evitar frustraciones y ayudarlo a aprender a hacer cosas simplemente por ser parte de su vida diaria.


Fomentar la independencia y hacerle entender que algunas cosas son naturales para él contribuye a su confianza y equilibrio. Crear un ambiente que estimule su curiosidad y deseo de aprender, permitiéndole explorar y dándole apoyo, es clave para su desarrollo.


En resumen, establecer una rutina clara donde el perro sepa lo que se espera de él, sin depender siempre de recompensas, hará el entrenamiento más efectivo y fortalecerá la relación con él.


Cómo decir que “no”

Usar métodos basados en el refuerzo positivo no significa que no le puedas decir que no a tu perro. Sólo tienes que decírselo en una manera que lo entienda, no en el lenguaje humano. Puedes:

  • Ignorar el comportamiento: no le des atención, así no lo reforzarás.

  • Evitar la situación: manipula el entorno para que tu perro siempre lo haga bien.

  • Enseñarle un comportamiento alternativo. Ejemplo: si tu perro salta pídele que te busque algo (que sepa qué has escondido) y cuando lo encuentre tendrá su propio refuerzo.


Por qué no hay que castigar

El castigo físico, la fuerza y la intimidación no tienen lugar alguno en la educación de un perro. El castigo asusta al perro y el miedo inhibe el aprendizaje, es decir, lo único que aprende el perro es a tener miedo del que lo castiga. Y peor aún, muchos estudios demuestran que el castigo a menudo resulta en serios problemas de comportamiento como trastornos de miedo, ansiedad y agresividad. Lógico, si añadimos algo malo que al perro no le gusta corremos el riesgo de crear asociaciones negativas en nuestros perros. Es peligroso.

Estos métodos son muy vistos en figuras famosas de televisión, pero que no os engañen, no son éticos y a largo plazo no son efectivos, es decir, el problema del perro acaba saliendo por un lado o por otro, si no ha empeorado ya.


Me crea mucha impotencia ver que hay personas que dicen ser adiestradores y enseñan métodos como golpear, gruñir, “ser el alfa/líder” o dominar al perro, forzarlo, tirarlo al suelo para dominarlo, cogerlo de las mandíbulas y sacudirlo, ponerle collar de pinchos, de ahogo o eléctrico, entre otras cosas sin sentido. ¡¡Nada de esto va ayudar a vuestro perro!! Aunque en algunos casos pueda pareceros que el problema cesa, no es así, el problema volverá y será peor. Ni los miedos ni la agresividad (que mayoritariamente es causada por miedo) se pueden tratar con estos métodos. El miedo trae más miedo. Punto pelota. Si conocéis a alguien a quién le han recomendado usar estos métodos, advertirle de que, aparte del sufrimiento y dolor que le están causando a su perro, están creando una bomba de relojería.


La teoría de la dominancia ha sido desbancada hace tiempo, es un mito que se expandió en base a una sola investigación sobre lobos en cautividad que ya fue demostrada errónea. En las referencias podéis leer más al respecto.

Voy a dedicar un post para poder ayudaros a todxs a saber cómo encontrar un buen profesional canino, con formación y ética, que no perjudique el estado mental y emocional de vuestro perro ni vuestra relación, sino que mejore vuestro vínculo además de solucionar el problema. Me parece un tema de vital importancia, ya que no hay regulación en esta profesión y hay demasiados malos adiestradores en todas partes.


Por el momento sospechad de cualquiera que os diga que el perro os quiere controlar o dominar, que tenéis que ser el alfa o enseñarle quién es el jefe y este tipo de comentarios. Así podéis reconocer que no son educadores en positivo, sino adiestradores tradicionales.



Conclusión

Los métodos de entrenamiento son clave para evitar futuros problemas de comportamiento. La relación y la confianza entre el perro y su humanx son esenciales para un buen resultado. El uso del refuerzo positivo en lugar del castigo es, sin duda, la forma más efectiva de fortalecer el vínculo entre el perro y su cuidador, además de reducir el riesgo de conductas agresivas en el perro, pero recuerda que no siempre es necesario. Hay que dejar al perro ser perro, promover un ambiente donde pueda explorar y aprender lo que necesita, sin tanta intervención humana.


Esperemos que pronto ya no sea necesario aclarar si el entrenamiento es positivo, porque la educación en positivo debería ser siempre la norma, con un equilibrio adecuado entre el refuerzo y el desarrollo de la independencia.

 

¡Me gustaría saber qué opináis!

¡Hasta pronto!


Belen









REFERENCIAS Y MÁS LECTURAS

Punished by Rewards, Alfie Kohn.

John W.S., Bradshaw , Emily J., Blackwell , Rachel A., Casey. Dominance in domestic dogs — useful construct or bad habit? 

Journal of Veterinary Behavior: Clinical Applications and Research, May/June 2009, Pages 135-144 [link]

Clark and Boyer, (1993) The effects of dog obedience training and behavioural counselling upon the human-canine relationship. Applied Animal Behaviour Science 37 (2) 147-159.

Herron, ME, Shofer, FS, Reisner I (2009) Survey of the use and outcome of confrontational and non-confrontational training methods in client-owned dogs showing undesired behaviors. Applied Animal Behaviour Science 117 47–54.

Azrin NH. 1960. Effects of punishment intensity during variable-interval reinforcement. J Exp Anal Behav 3: 123-142.

Yin S. 2009. Dominance vs. unruly behavior. The APDT Chronicle of the Dog, Mar/Apr 2009, pp. 13-17.

Yin S. 2009. Low Stress Handling, Restraint, and Behavior Modification of Dogs and Cats. Cattledog Publishing. Davis,CA. www.askdryin.com

Bennett P, Rohlf, V. (2007) Owner-companion dog interactions: Relationships between demographic variables, potentially problematic behaviours, training engagement and shared activities. Applied Animal Behaviour Science 102, 65–84.

Rebeca Wild. Libertad y límites. Amor y respeto: Lo que los niños necesitan de nosotros.

 
 
 

1 comentario


Saraith Izquiel
Saraith Izquiel
05 nov 2024

Muy buen contenido, gracias por enseñarnos a educar a nuestras mascotas 🐶

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SENTIT CANÍ

Barcelona, España

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